La Alcarria

La Alcarria, a medio camino entre las provincias de Guadalajara, Cuenca y Madrid, es una comarca histórica y natural que ha preservado un sabor e identidad propios en los que el tiempo parece haberse detenido. La aparente aridez del páramo calizo que la define se ve continuamente interrumpida por ríos y arroyos que discurren de norte a sur formando suaves laderas o profundos valles. Así, los encinares y olivares de los páramos se dan la mano con los pequeños pero frondosos bosques de matorral de las laderas y valles. Entre estos austeros pero dramáticos relieves hallarás también, casi escondidos como un precioso secreto, fascinantes ruinas romanas, imponentes castillos medievales y angostos pueblecitos con tradiciones milenarias.

¿Qué hace de esta tierra un lugar tan singular?

En La Alcarria, palabra de origen árabe que significa casa de labor, los humildes pobladores originales supieron aprovechar las condiciones de su tierra y hacerla única: un cultivo especial de aceite de oliva verdeja; vinos con denominación de origen como Mocejón y Mondéjar; y sobre todo, la afamada miel de La Alcarria, néctar procedente de la abundancia de plantas aromáticas como el romero y la lavanda, que además inundan estos campos con su color y fragancia. Una tierra desconocida, única y muy poco explorada, “un país al que la gente no le da la gana ir” en palabras del premio Nobel Camilo J. Cela, donde puede que tú encuentres una inspiración irresistible y casi espiritual.