Descubre los pueblos más hermosos del Valle del Jerte

Al igual que con su gastronomía, no podríamos quedarnos con unos pocos pueblos del Valle del Jerte. Cada uno destaca por sus singularidades, unos más por sus construcciones arquitectónicas, otros por su flora y senderos, e incluso por sus fiestas populares. Pero en todos ellos se puede disfrutar de una naturaleza única y representativa del Valle del Jerte.

Te proponemos seguir una ruta desde la parte más alta del río para descender por sus pequeños municipios, llenos de historia y curiosidades.

dorpen valle de jerte

Jerte

Comenzamos nuestro recorrido por algunos de los pueblos más interesantes del Valle del Jerte desde el pueblo más al norte del valle llamado, precisamente, Jerte. Situado junto al río con el mismo nombre, Jerte está rodeado de un paisaje repleto de árboles frutales. Los alrededores de Jerte son ideales para quienes buscan un poco de emoción y desean practicar barranquismo. Pero también para aquellos que quieren pasar unos momentos de relax; su piscina natural El Nogalón es una de las más famosas del Valle del Jerte y ofrece amplias zonas de descanso, chiringuito y parque infantil. 

A Jerte también pertenece la famosa Garganta de los Infiernos, una reserva natural que se encuentra dentro de la Red de Espacios Naturales Protegidos de Extremadura. Esta garganta es única por la cantidad de saltos y cascadas que la componen, convirtiéndose en uno de los principales atractivos turísticos de la zona. Un enclave, sin duda, de los más instagrameados de Jerte, sobre todo en verano.

Cabezuela del Valle

Continuamos nuestra ruta hasta el siguiente pueblo, Cabezuelo del Valle, que destaca por su urbanismo triangular. Su casco histórico fue declarado en 1998 Conjunto Histórico-Artístico. Este título se lo ganó en parte gracias a la estructura de sus calles, casi laberíntica, que conserva su estilo de judería medieval.

Además, este pueblo goza de albergar el Museo de la Cereza; una parada obligatoria para conocer la historia y los detalles de los eventos más importantes de la zona, que son la Cerecera y el Cerezo en Flor. Por supuesto, no podía faltar un chapuzón en su piscina natural El Vao y su oferta de chiringuitos.

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Rebollar

Avanzamos y nos encontramos con el pequeño pueblo de Rebollar, todo un museo arquitectónico viviente donde parece haberse detenido el tiempo, con casas con estructura de piedra y madera irregulares y balcones sobresalientes. Para poder visitar este singular pueblo tendrás que dejar el coche en la carretera de la entrada al pueblo y subir a pie por sus empinadas vías hasta las calles más altas.

Piornal

Cruzamos el río y nos encontramos con el pueblo más alto de toda Extremadura: Piornal. El tipo de construcción popular, de aspecto austero, pone de manifiesto la practicidad que debían mantener las viviendas para soportar el duro clima de la zona. 
 
Los días 19 y 20 de enero esta pequeña localidad celebra la Fiesta de Jarramplas, declarada como Fiesta de Interés Turístico Nacional. Jarramplas es un personaje enmascarado y ataviado con cintas de colores que recorre las calles del pueblo tocando un tambor y la gente le tira nabos. Has leído bien. No se trata de una película surrealista sino de una antigua leyenda que contaba que el Jarramplas era un ladrón de ganado al que los vecinos, cuando lo pillaban con las manos en la masa, lo castigaban tirándole verduras y hortalizas. Aunque parezca mentira, hoy por hoy es un orgullo representar a este personaje legendario. Pero tales son los impactos que recibe que bajo el traje de cintas multicolores se debe llevar una armadura de fibra de vidrio. Cuanto menos ¡una fiesta de lo más peculiar!

Barrado

Seguimos un poco más al sur y nos topamos con los increíbles paisajes de Barrado. Sin duda, uno de los mayores atractivos de este pueblo son sus senderos, repletos de robles, castaños y cerezos. Una parada obligatoria para los amantes del senderismo ligero. Barrado nació como una aldea de pastores y hoy por hoy resiste el paso del tiempo como un pueblo mirador, conservando edificios religiosos, como su iglesia barroca, y construcciones urbanas como los lavaderos municipales que, a día de hoy, todavía se les da uso.

Casas del Castañar

Finalizamos nuestro recorrido por los pueblos del Valle del Jerte en Casas del Castañar, un pueblo cuyo origen lo encontramos en La Asperilla, un pueblo actualmente despoblado y desaparecido a causa de los ataques producidos durantes las Guerras Peninsulares. A principios del siglo XIX el censo no llegaba a veinte personas y lo que entonces se llamaba Casas del Castañar-Asperilla acabó por perder el segundo nombre.
 
Actualmente, Casas del Castañar puede parecer un municipio moderno, pero no te dejes engañar por las primeras impresiones. Te recomendamos que aparques el coche y te adentres en su casco antiguo donde disfrutarás del entresijo de sus calles, callejones techados y pasadizos.