Caminando por los Valles Pasiegos: rutas fáciles para todos

El senderismo es sin duda la mejor forma de conocer a fondo la naturaleza y los rincones de un lugar mientras practicamos un deporte muy sano, económico y apto para todo tipo de personas. En familia, con amigos o incluso solos. Un momento perfecto para encontrarse con uno mismo o para mezclarse entre los autóctonos de la zona como uno más.

Los Valles Pasiegos ofrecen un sinfín de posibilidades para disfrutar del senderismo al ritmo que uno quiera. Itinerarios para todos los gustos y niveles de dificultad. Tanto si has venido preparado con tus botas de montaña y tus palos como si deseas realizar una caminata improvisada con tus deportivas, toma nota de las siguientes rutas de senderismo - todas ellas adecuadas para todos los públicos -  y elige qué camino vas a tomar.

De Puente Viesgo a Monte Castillo

Por supuesto, si tienes pensado visitar algunas de las cuevas de arte rupestre más famosas de la península, esta es una muy buena excusa para olvidarse del coche y adentrarse a pie al corazón de la prehistoria ibérica.

Partiremos desde Puente Viesgo, uno de los pueblos más interesantes y turísticos de los Valles Pasiegos, siguiendo el camino de la carretera. A medida que avanzamos en nuestro recorrido, la altura del monte nos permite tener una vista más amplia y hermosa del pueblo que acabamos de dejar atrás. Una vez llegados al parking de visitas de las cuevas te recomendamos que compres las entradas para la Cueva del Castillo y la Cueva de las Monedas ¡pero no te detengas ahí! Sigue la senda marcada y podrás descubrir las entradas a las cuevas que actualmente no son visitables: Cueva de las Chimeneas, Cueva de la Flecha y Cueva de la Pasiega. 

Al final de la senda, bordeando la montaña, podrás acceder a la Cueva de las Monedas. Esta cueva se caracteriza por ser la de mayor recorrido de la zona ¡así que te espera una buena caminata!

Al salir de la Cueva de las Monedas, vuelve por el mismo camino para visitar finalmente la Cueva del Castillo, una cueva con una gran riqueza de arte rupestre.

El total del recorrido, sin contar las visitas a las cuevas, te llevará aproximadamente una hora entre ida y vuelta. A tu vuelta a Puente Viesgo ¡no olvides recoger tu recompensa en forma de algún exquisito plato autóctono para reponer fuerzas!

Ruta del Río Rubionzo

Uno de los paseos de menos dificultad que podemos realizar, perfecto para hacer en familia mientras se disfruta de la naturaleza. Su recorrido es sencillo y se puede realizar en menos de una hora. Eso sí, esta es una ruta de tipo lineal, partiendo desde Abionzo hasta Llerana ¡a tener en cuenta si quieres volver al punto de inicio! Entre los grandes atractivos de esta ruta se encuentran los restos preindustriales que vamos encontrando a nuestro paso de los pueblos, así como su frondoso paisaje de robles y castaños.

Como a mitad de recorrido nos encontramos con el río Rubi y el molino de Rubionzo, el cual todavía conserva su estructura original. Al llegar a Llerana le esperan algunos restaurantes donde reponer fuerzas con lo mejor de la gastronomía autóctona.

Ruta del Río Yera

Al sur de los Valles Pasiegos, otra de las rutas sencillas que podemos realizar en familia es la que parte desde Vega de Pas hasta llegar a la estación abandonada de Yera y, si nos atrevemos, asomarnos al Túnel de la Engaña.

El recorrido es sencillo porque prácticamente no tiene desniveles y al realizarse casi por completo a orillas del Río Yera tampoco tiene pérdida. Un paseo de aproximadamente una hora y media de ida (y otra de vuelta) que no se hace nada pesado porque, como podrás imaginar, gracias a la humedad del camino la vegetación es espectacular, aunque no obstaculiza el paso.

Al final de la ruta encontrarás la estación fantasma de Yera, completamente abandonada. Una estampa inhóspita en mitad de la naturaleza. Unos metros más allá, se encuentra el Túnel de la Engaña, un túnel que fue construido mayoritariamente por presos republicanos tras la Guerra Civil Española para albergar dos vías de tren comunicando Cantabria con Burgos. Más de 20 años de trabajo para que jamás se le diera uso. Todo un desperdicio, ¿no crees?